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Implementación paulatina pero sin exagerar, la clave para generar un cambio

“El otro día escuché “hagámoslo de manera paulatina media hora por año”, esos son 10 años. O sea, es como para que nadie se de cuenta, para que no se note, para que no haya cambios. No. Si lo vamos a hacer, que se note el cambio, en un periodo que se pueda observar cambios”, comentó Francisca Garretón respecto al cómo debe implementarse una reducción de la jornada laboral.

Si bien al interior de los presentes en el foro existió acuerdo en que si la reducción es aprobada - con o sin flexibilidad - debe implementarse de forma gradual, también hubo consenso en que dicha transición no debe ser excesiva.

“Hoy los trabajadores se están dando cuenta que se está priorizando la inmediatez, algo que ha permitido la conectividad. Los cambios en tecnología son rápidos. En línea con eso nuestros trabajadores están preocupados y demandan rapidez también en esto”, afirmó Gabriela Ugalde, de CCU.

¿Y la flexibilidad?

Con respecto a la si la propuesta debe ir o no de la mano de la flexibilidad - que es lo que promueve el Gobierno -, el grupo se inclinó por esta idea.

“Esto sí o sí tiene que venir con flexibilidad laboral, porque todos tenemos épocas críticas en nuestras empresas (...) la propuesta del Gobierno a nosotros nos cuadra bastante más que lo de Camila Vallejo, porque va relacionado con una flexibilidad. Ahora, ¿qué es flexibilidad laboral? eso es lo que tenemos que poner sobre la mesa a discutir”, dijo Javier Figueroa, gerente general SwissLog.

Los trabajadores también se mostraron más simpatizantes con este escenarios. “Eso es lo que la gente necesita, de verdad. Además de una reducción, lo que quieren es algo que sea flexible, que le permita hacer otras actividades”, expuso Christian Valencia, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores Sodimac.

Garretón si bien se mostró a favor de la flexibilidad, recalcó que se debe ser cuidadoso sobre cómo se “vende” dicho espacio de libertad.

“Se habla de una flexibilidad total de mutuo acuerdo, y yo la siento muy...fantasiosa. Eso de nos ponemos de acuerdo en el uno a uno, qué jornada quieres tú, que jornada quiero yo. Eso no es real, eso es ser irresponsable con la sociedad finalmente, porque efectivamente las relaciones no son iguales”, argumentó.

Andrés Rodríguez, de Mining Tag, consideró que ·ajustar la demanda del trabajo a la capacidad que tiene la empresa, es la clave para tener una economía que pueda ser mucho más eficiente al final”.

A su juicio, es clave que se permita que los trabajadores en época de mayor demanda puedan trabajar más y viceversa.

Días de trabajo más cortos: ¿Recreación o búsqueda de nuevos ingresos?

“Hay que tener ojo con el concepto de trabajo decente, porque si resto cinco horas, pero los ingresos no son justos, no hay desarrollo de oportunidades, no hay protección social, es obvio que voy a buscar una renta complementaria. A ratos ese concepto se nos pierde”, advirtió Fe Sánchez, gerente general de la Fundación Carlos Vial Espantoso.

Su planteamiento generó eco entre los representantes del mundo empresarial y el dirigente sindical, quienes reconocieron que lo más probable ante una posible reducción de la jornada es que aumente la cantidad de personas con más de un empleo.

“La apuesta de la flexibilidad es atractiva, es bastante buena, ahora ¿que hago yo en el tiempo libre? irma a la casa o buscar otro trabajo. La propuesta es que descansen, ojalá descansen, pero hay gente que no lo hará”, sinceró Christian Valencia, representante de los trabajadores de Sodimac.

Su planteamiento fue compartido por Francisca Garretón, de Aguas Nuevaas, quien lamentó que la propuesta del Ejecutivo hable de vida familiar y recreacional y en propuestas concretas “no proponga nada”.

“El reducir las horas implica otras cosas, implica cómo me empiezo a hacer cargo de espacios de recreación, de desarrollo de cultura, de la salud mental, de las relaciones con el mundo sindical (...) No hay ningún otro título que complemente la canción, la canción es jornada. Eso es”, lamentó Garretón.

“Hay países modernos que tienen programas de actividades recreativas o sociales deportivas de muy bajo costo, que permiten tener tiempo libre, y hay otros países, como el nuestro, que no está preparado para eso”, agregó la ejecutiva de Aguas Nuevas.

Millennials, de nuevo

Pese a todo, hubo consenso en que hay un grupo de la población que sí ve la reducción de la jornada laboral como una fórmula para ganar vida social: los millennials.

“Hoy en día la generación joven, que está entrando en el mundo laboral, es distinta a la generación nuestra, por tanto se fijan en otros aspectos al momento de escoger un trabajo. Ellos le dan mucha más relevancia al tema de la calidad de vida y valoran mucho eso”, recalcó Isabel Vial, presidenta ejecutiva de la Fundación Carlos Vial Espantoso.

Su opinión fue compartida por Andrés Rodríguez, de Mining Tag, quien agregó que “la gente ya no mira solo la plata. Yo llego donde un programador, le ofrezco 50% más, y me dice no, porque es feliz y en su trabajo tiene PLay Station. Hay un concepto en algunos trabajadores que cuando ya tienen ciertas necesidades básicas satisfechas, la plata no es lo más importante”, aseguró. 

 


Fuente: DF